Muchos ven mis trabajos y me preguntan cómo logro ese acabado tan particular. La respuesta corta es que no trabajo con sumis; mi enfoque está en la construcción del gris como si fuera un color sólido.
En este post les quiero contar cómo estamos llevando adelante este proyecto de Medusa en el pecho y por qué la elección de los pigmentos cambia por completo el resultado final.
La gran diferencia: Gris vs. Sumi
A veces vas a ver videos donde hablan de «grises» y en realidad son negros diluidos. Para mí, la técnica es distinta:
- Negros mezclados con blanco: Trabajo con una escala de grises preparada que me permite aplicar el pigmento de forma sólida, casi como una pincelada de pintura o un trabajo de color tradicional.
- El uso de veladuras: No todo es impacto sólido. También mezclo esos grises con un poco de agua o diluyente para crear veladuras transparentes sobre el tatuaje. Esto es lo que me da esa transición suave que ven en la piel.
El proceso en la Medusa
En este punto del proyecto, ya tenemos una base importante avanzada:
- Cicatrización y volumen: La cara ya está curada y en ella laburamos los volúmenes usando mi escala de grises mezclada con diluyente.
- El brillo natural: Un detalle clave es que la parte más clara del rostro no tiene tinta blanca; es la propia piel del cliente. Usar la piel como el último tono de la escala me permite unificar el tatuaje y darle una iluminación increíble sin saturar con blanco.
- Lo que sigue: Hoy nos toca construir toda la parte de las serpientes, retocar contrastes en la cara para ganar profundidad y meter texturas nuevas con algunos bloques sólidos.
Mi filosofía: El tatuaje tiene que respirar. Saber cuándo dejar que la piel sea la protagonista es tan importante como saber dónde meter el negro más oscuro.
En nuestro estudio de tatuajes en La Plata trabajamos diferentes técnicas y estilos. ¿Te gustaría que diseñemos una pieza personalizada para plasmar tu idea? Acercáte, te esperamos.

