Hace unos días subí un video a Instagram que recorre distintos trabajos desde 2021 hasta hoy. Pero en realidad muestra algo más profundo: un proceso de construcción a largo plazo.
Con el tiempo entendí que el desarrollo en el arte requiere una mentalidad adaptable, capaz de aprender de cada etapa y de cada dificultad. No se trata de evitar los problemas, sino de atravesarlos y usarlos como parte del crecimiento. Cada período tuvo sus propias preguntas y exploraciones.
2020: el año que obligó a replantear todo
En 2020 se acentuaron los trabajos en gran escala. Fueron mis primeras mangas completas —desde el diseño hasta la realización—, y empezó también un desarrollo técnico más profundo en los trabajos en grises y pigmento: buscando mayor estructura, mayor profundidad.
Pero ese año trajo un desafío que no era solo técnico: cómo crecer artísticamente y al mismo tiempo sostener una economía sana alrededor del tatuaje. La pandemia obligó a replantear muchas cosas. La energía disponible, las prioridades, dónde poner realmente las fichas para seguir creciendo.
Fue un momento incómodo, pero también revelador. Cuando el ruido externo se detiene, quedás solo con lo que realmente importa.
2021: transición, estudio y el primer acercamiento al color
2021 fue un año de transición. Mucho estudio y mucha observación del tatuaje. Empecé a introducirme de a poco en el color y también retomé la pintura por períodos —entendiendo que fortalecer la base artística era parte del camino, no un desvío.
A veces se piensa que un tatuador solo necesita dominar la técnica del tatuaje. Pero la realidad es que el dibujo, la pintura, la composición… todo eso alimenta y sostiene el trabajo. No hay atajo.
2022–2023: composiciones más complejas y nuevas influencias
En este período los trabajos de gran escala empezaron a consolidarse. Aparecieron composiciones más complejas, combinaciones grandes de color con blanco y negro, y nuevas influencias que llegaron a través de viajes y cursos online.
En 2023 tomé una decisión importante: empezar mentorías personalizadas con artistas. No buscaba aprender un estilo nuevo. Buscaba seguir ampliando la mirada, ver el trabajo con otros ojos, recibir retroalimentación de alguien que ya había transitado un camino más largo.
Esas mentorías cambiaron bastante la forma en que me acerco a cada proyecto.
2023–2024: la mirada hacia adentro
En este período algo empezó a moverse hacia adentro. Sentí la necesidad de crear una especie de bitácora del tatuaje: un espacio para observar el propio proceso y transformarse a partir de él.
Entender el aprendizaje como un ajuste continuo. Donde el error no es un fracaso, sino una fuente fundamental de información. Donde el proceso de corrección se vuelve tan valioso como el resultado.
Esta mirada cambió también la manera en que trabajo con quienes se acercan a aprender. Porque no se enseña solo técnica: se enseña a observar, a registrar, a transformar el error en datos útiles.
2024–2025: pintura, arte y formación ampliada
Además de continuar con estudios de tatuaje y seminarios con grandes artistas, busqué complementar la formación estudiando pintura y arte con distintos profesores. No como algo separado del tatuaje, sino como la base que lo sostiene.
Hoy entiendo que el tatuador que quiere crecer de verdad necesita cultivar también al artista. El trazo, la luz, el volumen, la composición: eso no se aprende solo tatuando.
¿Por qué compartir esto?
No subo este tipo de contenido para mostrar resultados. Lo comparto porque creo que la parte más honesta del proceso es la que más vale la pena contar.
El tatuaje que ves hoy en mi feed tiene detrás años de preguntas, de estudios, de errores corregidos, de decisiones incómodas. Y eso no cambia. Cada año aparecen nuevas preguntas. Cada trabajo sigue siendo una oportunidad para ajustar algo.
Si estás pensando en aprender a tatuar, o si sos tatuador y estás buscando una perspectiva diferente sobre el proceso de crecimiento artístico, te invito a conocer el curso online que desarrollé desde esta misma experiencia.
No enseño atajos. Enseño el camino real.
Alihuen Tattoo Estudio — La Plata, Buenos Aires.

